Las ocho piezas del brocado

Estas prácticas de Chi Kung  transmitidas por O Sensei Tamura año tras año, nos sumergen en la búsqueda de nuestro interior a través de estos ejercicios llamados: las ocho piezas del brocado, las ocho joyas del Chi Kung o práctica del Ba Duan Jin.

Sin entrar a destacar los múltiples beneficios que nos proporcionan (hay infinidad de páginas en internet que los describen) y sin detenernos en la forma (todos en sus distintas ejecuciones pueden ser correctos siempre que se obtengan los beneficios buscados), me centro en recordar que sería muy importante dedicar tiempo diario a descubrir cómo podemos mejorar nuestra salud, nuestra atención, calma mental, respiración, conciencia hacia nuestro interior, etc… llevándonos a un estado de consciencia propia y conexión con el entorno, generando una apertura del corazón, pues en definitiva, las prácticas del Aikido nos deben llevar a ser mejores personas. 

Quizá nos dejamos llevar por saber si mi Nikkyo es más fuerte y hace más daño o si hago un Iriminage muy potente y así parecer que mi Aikido es el mejor, esto nos hará aumentar el ego y caer en el error de una práctica enfocada muy hacia lo externo, de ahí la importancia de adentrarnos en las piezas del brocado, para dirigirnos a nuestro interior donde cultivaremos un Aikido que desemboque en la compasión incondicional (meta final de este arte marcial). Podremos llamarlo ejercicios de meditación, espirituales, de energía, etc…pero para lograr un equilibrio entre lo externo y lo interno, la práctica es el único camino, de lo contrario practicaremos para ser los más rápidos, potentes, o los mejores luchadores y olvidaremos ser compasivos, armónicos, fluidos, flexibles, tolerantes, rompiendo las leyes del universo que tanto hablaba en sus escritos el fundador O Sensei Morihei Ueshiba.

Mi consejo para iniciarte en esta práctica es que intentes sacar algo de tiempo de tu apretada agenda a diario, sin excepciones, tomándolo como una rutina, sin agobios, comenzando por practicar una sola vez cada ejercicio o haciendo los que más te agraden y con los que te sientas más cómodo, poco a poco irás incorporando los demás.

Si dispones de más tiempo, puedes hacer tres repeticiones de cada ejercicio, tanto de izquierda como de derecha (tres a cada lado) hasta llegar, sin prisas, a nueve repeticiones por ejercicio. De cualquier forma y aunque pueda parecer demasiado repetitivo, lo más importante es hacerlos a diario, así encontrarás rápidamente los beneficios.

También sería muy interesante encontrar una motivación, un compendio de motivos y apuntarlos en una libreta, así lograrás el estímulo necesario para afianzarte en la práctica.

Es importante poner la atención en “sentir” cada movimiento (quiero sentir qué pasa en este ejercicio) di esto con decisión.

Tómalo como una rutina diaria (lavarse los dientes, tomar café, etc…) como un reto (hoy voy a practicar uno de los ocho ejercicios una vez) y aumentar la dificultad día a día. Debes sentirte bien ejecutándolos, que no te suponga una obligación, al contrario, que sea un gozo, un bienestar para incorporarlos a tu entrenamiento diario.

Piensa que estos ejercicios han sido estudiados durante miles de años para el desarrollo energético del cuerpo humano y que con el tiempo, han sido incorporados y son los más practicados por numerosos maestros y por las escuelas de Taichi, ChiKung, yoga, Aikido, Karate, etc…así que confía en ellos y ponte manos a la obra.

                                                                                        Rafael Hernández Haro.